Historia del Servicio Postal en Cuba

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En su primer viaje al Nuevo Mundo, Cristóbal Colón trajo consigo la primera carta de que se tiene noticias en la historia de América, que iba dirigida “AI Gran Khan” (Ojan), Rey de Reyes, o a cualquier otro príncipe soberano y la firmaban los reyes católicos.

Dicha carta, fechada el 3 de abril de 1492, estaba custodiada por el correo Luis de Torre, judío converso e intérprete de quien se dotó la expedición de Colón. En ella los Reyes de España ofrecían su amistad a quien llamaban “amigo carísimo” y le añadían “hemos sabido que estáis de ánimo y mejor voluntad hacia nosotros y nuestro reino”.

En forma inversa, el 30 de enero de 1494, Colón envía a España la primera carta escrita por un europeo en el nuevo mundo.

El servicio postal entre Cuba y la metrópolis Española comienza con la conquista y colonización, pero los correos entre ambos territorios fueron escasos e irregulares hasta mediados del siglo XVIII, cosa lógica y debido fundamentalmente al escaso desarrollo de la economía insular y a los pocos y pequeños medios de transporte que eran empleados en aquel entonces.

La toma de La Habana por los ingleses, entre 1762 y 1763, y el auge comercial que ese hecho histórico trajo, constituyó el punto de partida del desarrollo experimentado posteriormente por el servicio postal en la Isla, ampliándose considerablemente durante la dominación inglesa. Ya en el XVIII se dieron los primeros pasos para la organización de un servicio postal regular, que garantizara las comunicaciones en los distintos poblados.

El servicio postal en Cuba nace oficialmente en el año 1756, al ser creado el Oficio de Correo Mayor por un decreto Real. Durante la administración del señor Santiago Capetillo y Nocedal, quien fuera nombrado

Director de Correos de la Isla en 1839, se introdujeron notables mejoras en el servicio del correo, siendo las más

significativas el uso del ferrocarril como medio de transportación postal y la introducción en 1842, por decisión del Director General de Correos de España, de los primeros cuños con las fechas de expedición y recepción, a fin de controlar los tiempos de tramitación de los envíos postales.

Fuente: Ecured